En el epílogo los vestigios imperfectos hablan,
A los cielos de zeppelín sonando a erosionar,
Y alinean submundos en aquel despoblado.
Una palmada en la espalda y a fulminar de nuevo,
Con miradas perdidas que escrudiñan auxilio,
Hoy duermo en los hombros del matasiete.
Llantos gratuitos armando una melodía,
Es la sonata bélica que orquestra el exterminio,
Y van rodando recuerdos de guerra en hiladillo.
Con aguas espejo que proyectan la cinta,
Ya ciegos de vuelos bermellón en la quema,
No podemos ver más por la ignición.
Y alinean submundos en aquel despoblado.
Una palmada en la espalda y a fulminar de nuevo,
Con miradas perdidas que escrudiñan auxilio,
Hoy duermo en los hombros del matasiete.
Llantos gratuitos armando una melodía,
Es la sonata bélica que orquestra el exterminio,
Y van rodando recuerdos de guerra en hiladillo.
Con aguas espejo que proyectan la cinta,
Ya ciegos de vuelos bermellón en la quema,
No podemos ver más por la ignición.
Arden solemnes las pipas victoriosas,
Dibujan sonrisas y son todas de humo.
Ya nos encargamos de ornamentar por dentro,
Unas cuatro paredes tan frías que calientan.
Las máquinas que nos sirvieron de hogar,
Ayer nuestro casero se llamó combustión.
Dibujan sonrisas y son todas de humo.
Ya nos encargamos de ornamentar por dentro,
Unas cuatro paredes tan frías que calientan.
Las máquinas que nos sirvieron de hogar,
Ayer nuestro casero se llamó combustión.

