Yo que te tuve en hombros,
Yo que te vi caer.
Es ese siempre bermellón que te ciega.
Perplejos del humo y café,
Secuelas de cuánto poder.
Recorren las calles sin pena.
La sangre que hierve en las venas,
Mi fuerte es la vida en calor.
Todo fue de corazón,
En la lucha de muelles brotó.
Que una voz estoica quebró,
La narcosis
Y hoy se mezclan la nuez y el cedrón.
Arom
Las vidas y espasmos se juntan apenas.
Ahora que sientes condena,
Lo cuentos se borran así.
¿Por qué no me creerás?
¿Por qué no escuchar
Es esa siempre egoísta parte de t

No hay comentarios.:
Publicar un comentario