Amaneciste triste ese día,
Y yo con humo entre la tráquea.
Cuando vimos colores entre Siena y Bóreas,
Así tuvimos ese engendro,
Lo sacaste del forro y lo vendiste al fuete.
Y fumamos para cobrar el cheque,
Nos dormimos felices ese día.
Eras tú haciendo el caballo muerto otra vez,
Es un mito, una falacia, una no verdad.
Pero no me importa en serio,
Si mereces o no tener un alma…
Deberías.
Aquí en tu película están todos tristes,
Tú funcionas y a mí no me interesa.
Volviste a estar llorando entre sueños,
Tuvimos otro de esos encuentros cercanos.
Amanecí hoy con esa sonrisa,
Porque el humo llegó a los pulmones.
Si no estabas segura de querer ver colores,
Pudiste haberlo evitado,
Yo no miento y necesito parir estas cosas.
Y tiré tierra para volver a flota,
Hoy dormí sonriendo exceso.
... ASÍ TE SIENTES SALIR POR LA VENTANA.


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